Another.Side.Of.Mirror.

Welcome to A.S.O.M.
-Espejo de infinitos reflejos, revelas la espalda y los pensamientos. Nuevos mundos aparecen detrás y los examinamos sin voltear;siempre constante, siempre cambiando, no muestras las realidades ni del derecho ni del revés, solo muestras tu visión del ser: Another Side Of Mirror.

-Comunidad de escritores, dibujantes y editores dispuesta a mirar la realidad desde otro punto de vista, como el espejo, transparentes y únicos, no reflejamos el mundo...
...sino diferentes realidades.
-by Valen

martes, 16 de febrero de 2010

Panic Syndrome Prologo

Archivo 00- Prologo
Invitado
Panic Sindrome


Prólogo



Es un día muy frío. Me despierto mirando mis frazadas caídas en suelo y algo dormido las recojo y vuelvo a cubrirme. Afuera escucho el suave golpeteo de la lluvia. Siento que pasaron tan solo cinco minutos pero nuevamente me despierto con las frazadas en el suelo. Ya no tengo ganas de seguir durmiendo. Frustrado, me levanto y me dirijo hacia el baño. Recorro el pasillo hasta allí, sentía realmente frío el suelo. Entro, orino, lavo mis manos y mi rostro, luego observo fijamente los ojos de mi reflejo en el espejo. En ese instante siento risas y música clásica a mi alrededor, “Debo continuar somnoliento” pienso. Vuelvo al pasillo y me parece que el recorrido hacia mi cuarto es mucho más largo. Me cambio, me visto con un pantalón negro, remera, mi chaqueta favorita y me calzo las botas. Un fuerte escalofrío recorre mi espalda, no llega a asustarme pero sí a ponerme nervioso. Me dirijo a la cocina para prepararme una buena taza de café. Coloco el café en el filtro, la azúcar en la taza, pongo la pava y me siento a esperar hasta que hierva.

Mi vida es muy vacía últimamente, siempre igual. Lo único diferente que ocurrió fue ese sobre. Recuerdo que hace un mes lo encontré debajo de mi puerta con mi nombre escrito en una letra cursiva muy elaborada. Dentro había una carta con unas pocas líneas:



Estimado señor,

Le comunico que dentro de un mes me presentaré ante usted con una importante proposición.



Con mis más sinceros saludos, le ruego que recuerde la fecha del encuentro.



Realmente me pareció una broma poco elaborada pero… el encuentro sería hoy, me pregunto si pasará algo…

El silbido de la pava al hervir me arranca de mis meditaciones. Me preparó el café y lo sorbo lentamente.

- ¿No le prepararás uno a tu invitado? - pregunta una voz frente a mí. Elevo rápidamente mi mirada, asustado, y veo a un hombre vestido de traje y galera sentado en el otro extremo de la mesa.

- ¡¿Cómo entró a mi casa?!-

- Hace un mes le he enviado una carta avisándole de mi visita: me llamo Albert Silverstein. Lamento asustarlo, creí que con esa nota de anticipación sería suficiente para evitar la situación actual.-

- ¿Pero cómo entró? - le suelto algo más calmado. La verdad es que las formalidades me tienen sin cuidado en ese momento.

- No es importante cómo ingresé a su casa, sino qué es lo que he venido a hacer, ¿no cree? Por favor, tome asiento- Le obedezco. Lo sé, no es normal, pero no lo siento una amenaza.

- Bien, de seguro se preguntará por qué lo estoy visitando, entre otras cosas, y la razón es que ha llegado la hora de que conozca lo que se encuentra en el mundo real-

- ¿Que conozca qué?- le pregunto con voz escéptica.

Albert suspira y de repente mi cocina desaparece; me encuentro sobre un gran balcón de marfil blanco, debajo se extiende un inmenso jardín de rosas negras. Me encuentro sentado frente a una mesa de cristal y mi invitado está mirándome con gesto de cansancio desde un trono tapizado en rojo.

- ¿Qué… qué ha… cuándo?- pregunto mirando alrededor pero, no expreso ninguna emoción.

- Bienvenido a mi reino. Supongo, por su asombro, que dudaba de la existencia de otros mundos aparte del suyo.-

- Sé que existen otras cosas aparte de mi mundo pero esto es muy fuerte para asimilarlo.-

-Usted es radiestesista, ¿verdad?-

- Sí, la practico ¿Por eso me busca? ¿Es una especie de prohibición o algo así? -

- No, joven, al contrario: vengo a hacerle una proposición. Estoy organizando un importante evento donde invito a personas con capacidades extra sensoriales y usted es uno de ellos. Es un juego donde podrá ganar diferentes premios igual de importantes que el evento. Realmente es una oportunidad única, joven.-

- Yo, bueno… no soy muy bueno, sinceramente, no creo que pueda participar en un evento de esa envergadura.-

El hombre sonríe. Me desliza un espejo sobre la mesa

- Mírese directo a los ojos.-

Tomo el espejo algo extrañado. Es poco más grande que la palma de mi mano pero sí muy pesado. Miro el reflejo de mis ojos y luego, no entiendo bien dónde estoy, observo fuera de mí la situación:

- Veamos viejo, vos me invitás a tu fiesta rarita y yo ¿qué gano?- pregunta, agresivo, mi yo de la escena.

- Ha cambiado, ¿verdad? Ahora observa la escena desde otro ángulo.- comenta Silverstein mirando “mi cámara”.

- Apurate viejo, ¿qué gano?- repite ya enfureciéndose mi otro yo.

- En el hotel donde se hospedarán le dirán qué está en juego, pero le aseguro que todos los participantes obtendrán una buena suma de dinero cuando termine mi evento y es posible obtener otros objetos valiosos además de su dinero.- respondió simpáticamente el hombre.

Vuelvo a sentirme en mi cuerpo, y aparto rápidamente la vista del espejo.

-¿Qué fue lo que pasó?- le pregunto directamente a mi anfitrión.

- ¿No se reconoció? Era y no era usted a la vez. Eso es algo que lo comprenderá con el tiempo. Volviendo al tema principal, ¿ha decidido aceptar mi invitación?- el señor Albert Silverstein me mira directamente a los ojos, ansioso por mi respuesta. Una voz susurra en mi cabeza “Dale, imbécil, decí que sí”.

- Está bien, acepto -

Nuevamente estamos en mi cocina. El café está aún caliente y la lluvia continúa afuera. Al parecer nada cambio.

- Preste mucha atención a lo que le diré, estimado joven. Aquí tiene los pasajes del colectivo y la dirección se encuentra escrita al reverso. Partirán a las 0hs en punto, por favor sea puntual… más vale llegar temprano que tarde joven señor. Adiós, espero verlo de nuevo, joven señor.- y diciendo esto desapareció.

Después de un momento de silencio, leo la dirección de la terminal: jamás supe que allí hubiera una. Doy un sorbo al café, siento que será interesante; esto es algo que nunca imagine que existiera y a la vez esperaba que sí, algo que me sacará de mi monotonía. La lluvia comienza a extinguirse.

Regreso a mi cuarto para armar mi bolso, “Me largaré, de todas formas no tiene sentido permanecer acá por más tiempo: me expulsaron de la escuela y no me satisface para nada esta vida…” me repito a mí mismo. Meto la ropa en el bolso, verifico que falta algo: la espada que yo mismo manufacturé, es muy especial. La envuelvo delicadamente entre telas, la ato correctamente y la coloco sobre el bolso. Decido comprar algunas cosas antes de partir. Son las cuatro de la tarde. Salgo de mi casa antes de que llegue gente, después de todo no vale la pena saludarlos, sería problemático explicar la causa de mi partida.

El viaje de la casa a la parada, de la parada al colectivo, y del colectivo al centro de la ciudad, fue sin sobresaltos y apenas me di cuenta del tiempo transcurrido. Voy hacia una tienda conocida que vende objetos “místicos”. “Más vale prepararme, después de todo no sé adónde me dirijo” medito mientras voy hacia el negocio. Escuchando música por mis auriculares, soy ajeno a las personas a mi alrededor. Entro al local y encuentro que sobre el mostrador hay una nota sobre una caja. Leo la nota, no reconozco la letra:



Querido amigo;

Espero que aceptes este regalo como muestra de mi aprecio. Te deseo buena suerte en este evento. No me conoces, pero yo sí y nadie más que tú se merece mi consejo: sigue adelante, siempre hacia delante y nunca mires atrás.



Abro la caja y veo un péndulo nuevo. Lo recojo para examinarlo mejor y verifico que es uno mucho más profesional que el mío, “Genial” pienso. Descubro que en la parte inferior de la caja se encuentra tallado un nombre: Black Lion. Guardo todo en mi bolso con total naturalidad, ya no me sorprende nada con todo lo ocurrido.

Camino por el centro, quiero recordar todo lo que he vivido en ese lugar: las juntadas con mis amigos, las salidas, los problemas que cause… todo fue muy divertido. Pasa el tiempo, el sol se esconde detrás de los edificios y verifico la hora: son las once horas con veinte minutos. “Mierda” pienso, y comienzo a correr hasta la terminal, no estaba tan lejos pero quiero llegar antes de la hora. Corriendo, sudando, me voy a acercando al punto de llegada. Es una estación pequeña, solo un techo, iluminación fluorescente y pocas personas esperando alrededor de un ómnibus diferencial negro. Todos son pasajeros, todos ellos tienen bolsos y cada uno está metido en la suya escuchando música, absortos en sus mp3; solo un par está hablando entre ellos pero veo los auriculares colgando de sus cuellos. Noto una persona familiar, me le acerco por detrás y le toco la espalda.

- Loba, buenas.- ella voltea y me sonríe sorprendida.

- ¿Qué hacés acá?- me pregunta contenta.

- Supongo que lo mismo que vos ¿te invito el sujeto extraño de la galera?-

- Sí, era tan interesante que me gano la curiosidad.-

Me siento aliviado, contar con mi mejor amiga para este evento me hace pensar que será realmente divertido.

- Loba ¿notaste que si todos estamos aquí por lo mismo, estos sujetos no deben ser comunes?-

- Sí, a algunos los conozco de vista pero esos otros (me señala con la cabeza unos) son peligrosos… ¿para qué los habrá seleccionado?-

Yo me preguntaba exactamente lo mismo. Además, esta ciudad no es importante ni nada, que busque gente sólo de aquí también me produce extrañeza.

Las suaves campanadas de un reloj marcan las doce, a la primera campanada se encienden las luces del ómnibus negro y todo queda en silencio, a la segunda se apagan las luces más lejanas a éste, a la tercera, cuarta y quinta campanada aseguramos los bolsos y nos ponemos todos en fila para subir.

- Vamos Loba, let’s go.-

- Oka….-

A la octava campanada ya estamos sentados y guardadas todas las cosas. Suben los últimos pasajeros, calculo que somos alrededor de catorce personas. Suena la décima, la onceava y finalmente la ultima campanada. En ese momento me doy cuenta de un sobre en el bolsillo del asiento delantero. Lo abrimos con Loba y leemos las tarjetas:



Loba



Country

Jazz

Swing

Hardcore

Electro

Blues

Punk

Godspell

Medieval

Emo

Infantil

Goth



Nos miramos, a ninguno de nosotros nos parece azar: quien las escribió sabía que estaría con Loba pero la lista de géneros nos desconcertaba.

- ¿Debemos resolverlo antes de llegar? - le pregunto girándome hacia ella - ¿O qué será?-

- No tengo idea, pero creo que debemos pensarlo ya que todos los demás también recibieron un sobre, uno cada dos personas.- me comento en voz baja.

Veo los géneros, y repaso mentalmente algunas melodías .Pienso, "¿Qué significa?". Sin darme cuenta, unos asientos atrás empieza a sonar música electrónica. Uno de los chicos la escuchaba a través de los parlantes de su mp3, luego miran asombrados la carta... nadie se percata que pareciera resonar en algo...

- Loba... check...- le digo asombrado a mi amiga cuando caigo en la cuenta del exterior.

Por la ventana veo como el paisaje cambia de un próspero bosque a uno muerto y seco. Luego la ciudad va desapareciendo para dar paso a un pequeño pueblo sin árboles que pasamos a una velocidad alucinante… imposible para el colectivo que habíamos tomado. Cuando los demás notan todo esto, comienzan a escuchar apresurados las canciones que representan los géneros de sus tarjetas. Nadie se fija en lo demás. No entiendo bien cuándo, pero antes de darme cuenta, el colectivo también estaba cambiando: el vidrio de las ventanas son reemplazadas por rejas, el piso bien cuidado se vuelve poco a poco en una reja horizontal por donde veo la tierra bajo mis pies, la velocidad se incrementa significativamente y el chofer comienza a adquirir semejanza a una persona...

En el fondo del autobús se escucha un leve sonido al que nadie presta atención. Pareciera surgir desde el muñeco de pruebas de choques en el último asiento pero nadie se inquieta. Deben creer que la empresa de buses lo transporta como encomienda.

-¿Qué demonios, alguien sabe por qué sucede todo esto?- pregunto en voz alta preocupado.

Sin embargo nadie me responde, cada uno habla muy ensimismado con su compañero.

-Loba... ¿qué hacemos...?- le pregunto preocupado.

El colectivo frena abruptamente y el muñeco es despedido golpeando la reja tan fuertemente que la arranca de su sitio, "Ahora tenemos una salida de emergencia" pienso irónico.

Un hombre de pelo extraño se para y camina hacia la salida, al pasar junto al muñeco éste lo toma del pie mirándolo con un brillo de placer en sus ojos. Todos nos levantamos y caminamos hasta la salida. Cuando me aproximo al muñeco noto que una parte de la cabeza se rompió y se ve un ojo... sobre los barrotes aún gotea sangre fresca...

- ¡¡Ah!! Es una persona... - grita alguien. Escucho su respiración agitada de terror.
De repente, veo un hombre saliendo del colectivo. Reconozco de inmediato ese traje y sus modales de caballero romántico "¡El sujeto que me invito al evento!" y entonces me doy cuenta de que nunca le pregunté su nombre.

-Buenas tardes damiselas y caballeros. ¿Han disfrutado del viaje?- preguntaba mientras se inclinaba en una reverencia con el sombrero de galera en la mano y saliendo del colectivo. Le responden muchas cosas a la vez: preguntas, exclamaciones, maldiciones. Yo no hablo, solo escucho, medito en todas las preguntas que aún debo hacerle. Pero él sigue caminando nos rodea dirigiéndose hacia una colina, obviamente no responderá a nadie:

-Comprendo su estado y creo que lo mejor será una noche reparadora en el hotel que se encuentra del otro lado de la colina. Confío en que mañana a la mañana sus preguntas se habrán disipado... - y sonriendo se colocó el sombrero. Entonces escuchamos un ruido metálico detrás de nosotros pero cuando volteamos no vimos nada anormal, sólo que el muñeco había desaparecido. Eso me inquietó de cierta forma… Nuevamente dirigimos nuestras miradas hacia el anfitrión, pero también se había esfumado.

De nuevo solos, el cielo esté de un color azul intenso como si las nubes fueran de cristal...



Los demás comienzan a moverse, caminan por el camino escarpado colina arriba. Comienzo a seguirlos inconscientemente con Loba a mi lado, ninguno de los dos tiene palabras para explicar lo que sucede. Vamos al final del grupo, y me doy cuenta algo alarmado que el grupo se redujo desde que bajamos del autobús “Qué extraño...”. Decido prestarles más atención por las dudas que volvamos a perder a alguno: una chica rubia junto a un robusto hombre, más adelante hay un chico con un estilo gótico, le sigue otro vestido con ropa militar y una gran mochila, adelante hay otra chica a quien he visto antes pero no deseo recordar ahora, adelante de ella camina una chica muy joven y los demás están fuera de mi vista.

Sigo caminando, estirando el cuello para calcular al menos cuántos somos pero me caigo en un pozo de barro.

- ¡La puta que lo parió! - grito para descargarme. Al lado mío Loba empieza a reírse a carcajadas. Su risa es contagiosa, tengo ganas de reírme pero disimulo siguiendo caminando.

- Prestá más atención al camino y vas a ver que no vuelve a ocurrir- me aconseja con voz simpática. Sabe como disminuir mi enojo. Seguimos caminando por media hora más “Que larga es esta subida” pienso, “tendría que reacomodar la mochila para variar el peso” me paro y cuando apoyo la mochila en el suelo, “¡Mierda! ¿Otro charco de barro acá?”. Levanto la mochila, la sacudo “Da igual...”, decido no darle importancia pero, me parece que los árboles ya los había visto y el charco era muy similar al primero en donde me caí. Hace mucho que caminamos, el entorno no ha cambiado en absoluto y muchos se ven algo desorientados: empiezo a atar cabos, “¿Cómo es posible que tardemos tanto en subir una pendiente? Algo no anda bien…”. De repente me doy cuenta que Loba no esta más a mi lado, solo están la chica pequeña, el gótico, y el de vestimenta militar...
- ¿Qué... demonios? Me parece que éramos más... - digo alarmado al resto.

Se frena el de ropa militar...
- Sí, es verdad. Acabo de notar que solo quedamos... uno dos, cuatro... pero no vi que se quedara atrás algún otro…
- Mi compañera desapareció de repente de mi lado. Además ¿notaron que estamos en el mismo lugar donde empezamos?... Y no hay sol, ni luna, ni estrellas... - le respondo rápidamente. Cada vez me gusta menos el rumbo del evento…
-Tienes razón... ¿y ahora qué? -
La chica pequeña comienza a llorar, el gótico y el de ropa militar la miran de reojo, luego dejan de prestarle atención...
- ¿Alguna mejor idea?... - pregunta irónicamente el gótico mirando a la niña y luego a nosotros... -Mi nombre es Elder Vampire. La llorona ésta no sé como se llama, el sujeto alocado por la guerra es Kyushu y tu Black Lion. No hace falta más presentaciones, en fin ¿qué hacemos? -
- Bien... un gusto... y bueno, déjenme ver... - me sorprende lo informado que es ese Elder, pero tiene razón, tenemos que resolver esto. Saco mi péndulo y lo cuelgo frente a mi, le pido que me señale el camino al hotel y me señala hacia la arboleda.
- Según yo es por ahí- Voy abriendo los arbustos y veo otro camino igual al primero.
- ¿Otro camino? Ya veo: es una prueba... - señala Kyushu con evidenciado interés.
- Si, tienes razón... - respondo algo alarmado y calmado - Está bien, subamos, síganme y tragan a la chica ¿Da lastima no creen? - quiero pensar en otra cosa…

- Si ¿por qué no? Oye tú, niña, levantate: nos vamos... - la niña sigue agachada y llorando. XXX la mira con cara de arto, saca un arma y se la apoya en la cabeza:

- Move now!- grita cortante

- Hey calma... - le digo algo molesto. La chica se levanta y camina secándose las lágrimas.

- Ves, funcionó - puntualiza contento Kyushu.

Dudo en la respuesta - Emm... ok… no acotaré nada....-

Caminamos toda le pendiente y por fin vemos el hotel. Sin embargo , algo más nos espera en el camino... Un golpe seco tras de nosotros marca el inicio de una música electrónica en el bosque, pareciera la música de fondo de una película. Volteo lentamente y veo un muñeco para pruebas de choque, el mismo del colectivo, pero esta vez puede moverse. Se levanta desde el suelo y veo que articula movimientos con su boca, parece poder hablar pero no escucho nada. Luego un silencio. El muñeco levanta su cara inanimada y nos observa por un momento, como decidiéndose… De pronto, arremete contra Elder violentamente, lo voltea y comienza a ahorcarlo. Elder intenta sacárselo de encima pero sin éxito. Sin pensarlo Kyushu le dispara 3 veces. El muñeco cambia de parecer y suelta a Elder para arremeter contra él. Sin pensarlo, saco mi espada de mi bolso y freno su ataque, Kyushu apoya el arma en mi hombro apuntando a la frente del muñeco y dispara...Una voluta de vapor comienza a surgir y el muñeco cae al piso, parece haber muerto...
- Buen trabajo Lion-kun...- me alienta sonriendo Kyushu, verdaderamente es un fanático de la guerra.

- Gracias e igualmente...- respondo agradecido. Miro al muñeco y me doy cuenta que la chica había desaparecido durante el ataque - ¡La chica no está...!-

- Bueno, cierto, pero… en fin ¿continuamos?- dice Elder sin darle mucha importancia.

- La verdad que sí. No me quedan muchas balas para un nuevo ataque, nos conviene llegar al hotel, para estar seguros. En cuanto a ella, si llega bien: genial, sino: lástima por dejarnos- dijo Kyushu como poniendo punto final a la conversación.

- Sí, creo que es lo mejor. Si nos encontramos más cosas como éstas nos conviene largarnos- digo. Después de todo es lógico. Noto que la música poco a poco va apagándose.

Seguimos caminando y llegamos a la puerta del hotel. Se ve algo rústico y abandonado, pero confortable. Entramos con las armas en las manos, por las dudas que apareciera otro enemigo. El hall está todo tapizado de terciopelo azul con detalles plateados. Los muebles están gastados, parecen muy viejos y tienen un estilo barroco, pero sus colores no estás nada deteriorados. Hay un hombre sentado en la recepción leyendo una revista y fumando un cigarillo, frente a él hay varias pilas de papeles, todos firmados con diferentes tipos de firmas “Seguramente de los huéspedes anteriores”. Levanta la vista y nos observa por un momento, con desgano.

- Buenas noches. Inscríbansen en el libro de huéspedes para que les entregue las llaves de sus respectivas habitaciones. - termino de decir esto y vuelve su mirada a la revista. No termino de fiarme del sujeto, así que firmo primero para alejarme cuanto antes de su presencia. Luego él me tendió la llave número 32 sin apartar la vista de la revista. La tomé rápidamente y me aleje. Cuando llegue a la escalera me volteé para esperar a los otros. Ya habían firmado y se acercaban a la escalera viendo sus números: les correspondía las habitaciones 34 y 38.

- Vamos todos al tercer piso, entonces - dijo con una leve sonrisa Elder y emprendimos la subida.

- ¡Esperen! - dijo de pronto el recepcionista - Hay un ascensor debajo de las escaleras.- Todos bajamos rápidamente, obviamente no caminaríamos si era posible. Se abrió al instante que oprimimos el botón y entramos gustosos. El ascensor era de madera pulida y la palanca para indicar los pisos era plateada y corrediza, como los primeros ascensores. Cuando llegamos al tercer piso, nos despedimos tranquilamente y nos dirigimos a nuestras habitaciones. De pronto me sentía muy cansado, y no pensaba en otra cosa más que dormir.

Me detengo frente a la puerta 32, giro la llave y entro por fin a mi habitación. Allí estaba Loba revolviendo su bolso, me tranquiliza verla a salvo. Ella levanta la vista sorprendida y me dice:

- Llegaste... tarde, pero llegaste - y comienza a reírse.

- Calla... en fin, no fue fácil... - le comento y cuando estaba por comenzar a contarle lo ocurrido, me doy cuenta de un pequeño detalle con respecto a la habitación:

- ... Noto que hay una sola cama… de 2 plazas... con forma de corazón... - le comento haciéndome el desinteresado.

- ¿Lo notaste? Alguien dormirá en el piso...- me responde Loba volviendo a su bolso
- Demonios... Ok, lamento que debas dormir en el piso pero…-

- ¿¡Qué!? ¡Yo no dormiré en el piso! - me dice furiosa alzando la vista.
- Ni yo, estoy cansado... - respondo con voz cansina. Loba guarda un peligroso silencio y me mira fijamente, parece verdaderamente un lobo por atacar.
- Está bien, dormiré en el maldito piso...- le suelto enojado. No es que me asustara, sólo que no quiero continuar la pelea. - Pero mañana duermo yo ahí- le aclaro.
- Gracias corashon... - me responde ella con una sonrisa.
- Shut up- le digo resignado.
Abro el armario y saco algunas frazadas y me armo una seudo cama en el piso. Durante mi tarea, Loba se acomoda ya lista para acostarse, disfrutando enormemente de tener todo la cama para ella sola.

- ¡Ah, cierto! Me olvidaba - le digo a Loba de pronto - En la mañana nos darán indicaciones acerca de lo que debemos hacer… Pero ahora vamos a dormir- agrego cansado, me recuesto sin terminar mi cama, eso era suficiente para dormir cómodo. Loba se levanta y de armario saca una sábana, luego la coloca a modo de cortina al rededor de la cama.
- Que exagerada - le digo sarcástico.
- No quiero que me veas.- me contesta algo avergonzada Loba.
- Quien dice que quiero verte. Vamos, te conozco hace mucho... pero en fin, hasta mañana - me despido y cierro los ojos. Y mientras me voy durmiendo termino de pensar qué es lo que pasara...

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