Another.Side.Of.Mirror.

Welcome to A.S.O.M.
-Espejo de infinitos reflejos, revelas la espalda y los pensamientos. Nuevos mundos aparecen detrás y los examinamos sin voltear;siempre constante, siempre cambiando, no muestras las realidades ni del derecho ni del revés, solo muestras tu visión del ser: Another Side Of Mirror.

-Comunidad de escritores, dibujantes y editores dispuesta a mirar la realidad desde otro punto de vista, como el espejo, transparentes y únicos, no reflejamos el mundo...
...sino diferentes realidades.
-by Valen

miércoles, 24 de febrero de 2010

FIN

A.S.o.M Sierra su trabajo definitivamente.


ATT: A.S.o.M. Staff

miércoles, 17 de febrero de 2010

Miercoles 17 de febrero de 2010

las noticias para el día de hoy:

los proyectos q continuaran este año serán:

Lastbreath: la familia Sinner seguirá merodeando por las calles de lastbreath de la mano de A.S.o.M y Amentiae.

Panic Syndrome: este año esperamos completar la primera temporada de Panic Syndrome culminando con su primer tomo titulado: una mentira, una vida.

Sobre el Cielo: esta novela semi gráfica se estrenara este año, es una mezcla de suspenso, investigación, acción y Ci.Fi.

SummonGrimoire: este proyecto no esta disponible para dar información aun, pero saldrá a la luz este año también.


bien ese es el cronograma planeado para este 2010 espero les agrade.

martes, 16 de febrero de 2010

Panic Syndrome Prologo

Archivo 00- Prologo
Invitado
Panic Sindrome


Prólogo



Es un día muy frío. Me despierto mirando mis frazadas caídas en suelo y algo dormido las recojo y vuelvo a cubrirme. Afuera escucho el suave golpeteo de la lluvia. Siento que pasaron tan solo cinco minutos pero nuevamente me despierto con las frazadas en el suelo. Ya no tengo ganas de seguir durmiendo. Frustrado, me levanto y me dirijo hacia el baño. Recorro el pasillo hasta allí, sentía realmente frío el suelo. Entro, orino, lavo mis manos y mi rostro, luego observo fijamente los ojos de mi reflejo en el espejo. En ese instante siento risas y música clásica a mi alrededor, “Debo continuar somnoliento” pienso. Vuelvo al pasillo y me parece que el recorrido hacia mi cuarto es mucho más largo. Me cambio, me visto con un pantalón negro, remera, mi chaqueta favorita y me calzo las botas. Un fuerte escalofrío recorre mi espalda, no llega a asustarme pero sí a ponerme nervioso. Me dirijo a la cocina para prepararme una buena taza de café. Coloco el café en el filtro, la azúcar en la taza, pongo la pava y me siento a esperar hasta que hierva.

Mi vida es muy vacía últimamente, siempre igual. Lo único diferente que ocurrió fue ese sobre. Recuerdo que hace un mes lo encontré debajo de mi puerta con mi nombre escrito en una letra cursiva muy elaborada. Dentro había una carta con unas pocas líneas:



Estimado señor,

Le comunico que dentro de un mes me presentaré ante usted con una importante proposición.



Con mis más sinceros saludos, le ruego que recuerde la fecha del encuentro.



Realmente me pareció una broma poco elaborada pero… el encuentro sería hoy, me pregunto si pasará algo…

El silbido de la pava al hervir me arranca de mis meditaciones. Me preparó el café y lo sorbo lentamente.

- ¿No le prepararás uno a tu invitado? - pregunta una voz frente a mí. Elevo rápidamente mi mirada, asustado, y veo a un hombre vestido de traje y galera sentado en el otro extremo de la mesa.

- ¡¿Cómo entró a mi casa?!-

- Hace un mes le he enviado una carta avisándole de mi visita: me llamo Albert Silverstein. Lamento asustarlo, creí que con esa nota de anticipación sería suficiente para evitar la situación actual.-

- ¿Pero cómo entró? - le suelto algo más calmado. La verdad es que las formalidades me tienen sin cuidado en ese momento.

- No es importante cómo ingresé a su casa, sino qué es lo que he venido a hacer, ¿no cree? Por favor, tome asiento- Le obedezco. Lo sé, no es normal, pero no lo siento una amenaza.

- Bien, de seguro se preguntará por qué lo estoy visitando, entre otras cosas, y la razón es que ha llegado la hora de que conozca lo que se encuentra en el mundo real-

- ¿Que conozca qué?- le pregunto con voz escéptica.

Albert suspira y de repente mi cocina desaparece; me encuentro sobre un gran balcón de marfil blanco, debajo se extiende un inmenso jardín de rosas negras. Me encuentro sentado frente a una mesa de cristal y mi invitado está mirándome con gesto de cansancio desde un trono tapizado en rojo.

- ¿Qué… qué ha… cuándo?- pregunto mirando alrededor pero, no expreso ninguna emoción.

- Bienvenido a mi reino. Supongo, por su asombro, que dudaba de la existencia de otros mundos aparte del suyo.-

- Sé que existen otras cosas aparte de mi mundo pero esto es muy fuerte para asimilarlo.-

-Usted es radiestesista, ¿verdad?-

- Sí, la practico ¿Por eso me busca? ¿Es una especie de prohibición o algo así? -

- No, joven, al contrario: vengo a hacerle una proposición. Estoy organizando un importante evento donde invito a personas con capacidades extra sensoriales y usted es uno de ellos. Es un juego donde podrá ganar diferentes premios igual de importantes que el evento. Realmente es una oportunidad única, joven.-

- Yo, bueno… no soy muy bueno, sinceramente, no creo que pueda participar en un evento de esa envergadura.-

El hombre sonríe. Me desliza un espejo sobre la mesa

- Mírese directo a los ojos.-

Tomo el espejo algo extrañado. Es poco más grande que la palma de mi mano pero sí muy pesado. Miro el reflejo de mis ojos y luego, no entiendo bien dónde estoy, observo fuera de mí la situación:

- Veamos viejo, vos me invitás a tu fiesta rarita y yo ¿qué gano?- pregunta, agresivo, mi yo de la escena.

- Ha cambiado, ¿verdad? Ahora observa la escena desde otro ángulo.- comenta Silverstein mirando “mi cámara”.

- Apurate viejo, ¿qué gano?- repite ya enfureciéndose mi otro yo.

- En el hotel donde se hospedarán le dirán qué está en juego, pero le aseguro que todos los participantes obtendrán una buena suma de dinero cuando termine mi evento y es posible obtener otros objetos valiosos además de su dinero.- respondió simpáticamente el hombre.

Vuelvo a sentirme en mi cuerpo, y aparto rápidamente la vista del espejo.

-¿Qué fue lo que pasó?- le pregunto directamente a mi anfitrión.

- ¿No se reconoció? Era y no era usted a la vez. Eso es algo que lo comprenderá con el tiempo. Volviendo al tema principal, ¿ha decidido aceptar mi invitación?- el señor Albert Silverstein me mira directamente a los ojos, ansioso por mi respuesta. Una voz susurra en mi cabeza “Dale, imbécil, decí que sí”.

- Está bien, acepto -

Nuevamente estamos en mi cocina. El café está aún caliente y la lluvia continúa afuera. Al parecer nada cambio.

- Preste mucha atención a lo que le diré, estimado joven. Aquí tiene los pasajes del colectivo y la dirección se encuentra escrita al reverso. Partirán a las 0hs en punto, por favor sea puntual… más vale llegar temprano que tarde joven señor. Adiós, espero verlo de nuevo, joven señor.- y diciendo esto desapareció.

Después de un momento de silencio, leo la dirección de la terminal: jamás supe que allí hubiera una. Doy un sorbo al café, siento que será interesante; esto es algo que nunca imagine que existiera y a la vez esperaba que sí, algo que me sacará de mi monotonía. La lluvia comienza a extinguirse.

Regreso a mi cuarto para armar mi bolso, “Me largaré, de todas formas no tiene sentido permanecer acá por más tiempo: me expulsaron de la escuela y no me satisface para nada esta vida…” me repito a mí mismo. Meto la ropa en el bolso, verifico que falta algo: la espada que yo mismo manufacturé, es muy especial. La envuelvo delicadamente entre telas, la ato correctamente y la coloco sobre el bolso. Decido comprar algunas cosas antes de partir. Son las cuatro de la tarde. Salgo de mi casa antes de que llegue gente, después de todo no vale la pena saludarlos, sería problemático explicar la causa de mi partida.

El viaje de la casa a la parada, de la parada al colectivo, y del colectivo al centro de la ciudad, fue sin sobresaltos y apenas me di cuenta del tiempo transcurrido. Voy hacia una tienda conocida que vende objetos “místicos”. “Más vale prepararme, después de todo no sé adónde me dirijo” medito mientras voy hacia el negocio. Escuchando música por mis auriculares, soy ajeno a las personas a mi alrededor. Entro al local y encuentro que sobre el mostrador hay una nota sobre una caja. Leo la nota, no reconozco la letra:



Querido amigo;

Espero que aceptes este regalo como muestra de mi aprecio. Te deseo buena suerte en este evento. No me conoces, pero yo sí y nadie más que tú se merece mi consejo: sigue adelante, siempre hacia delante y nunca mires atrás.



Abro la caja y veo un péndulo nuevo. Lo recojo para examinarlo mejor y verifico que es uno mucho más profesional que el mío, “Genial” pienso. Descubro que en la parte inferior de la caja se encuentra tallado un nombre: Black Lion. Guardo todo en mi bolso con total naturalidad, ya no me sorprende nada con todo lo ocurrido.

Camino por el centro, quiero recordar todo lo que he vivido en ese lugar: las juntadas con mis amigos, las salidas, los problemas que cause… todo fue muy divertido. Pasa el tiempo, el sol se esconde detrás de los edificios y verifico la hora: son las once horas con veinte minutos. “Mierda” pienso, y comienzo a correr hasta la terminal, no estaba tan lejos pero quiero llegar antes de la hora. Corriendo, sudando, me voy a acercando al punto de llegada. Es una estación pequeña, solo un techo, iluminación fluorescente y pocas personas esperando alrededor de un ómnibus diferencial negro. Todos son pasajeros, todos ellos tienen bolsos y cada uno está metido en la suya escuchando música, absortos en sus mp3; solo un par está hablando entre ellos pero veo los auriculares colgando de sus cuellos. Noto una persona familiar, me le acerco por detrás y le toco la espalda.

- Loba, buenas.- ella voltea y me sonríe sorprendida.

- ¿Qué hacés acá?- me pregunta contenta.

- Supongo que lo mismo que vos ¿te invito el sujeto extraño de la galera?-

- Sí, era tan interesante que me gano la curiosidad.-

Me siento aliviado, contar con mi mejor amiga para este evento me hace pensar que será realmente divertido.

- Loba ¿notaste que si todos estamos aquí por lo mismo, estos sujetos no deben ser comunes?-

- Sí, a algunos los conozco de vista pero esos otros (me señala con la cabeza unos) son peligrosos… ¿para qué los habrá seleccionado?-

Yo me preguntaba exactamente lo mismo. Además, esta ciudad no es importante ni nada, que busque gente sólo de aquí también me produce extrañeza.

Las suaves campanadas de un reloj marcan las doce, a la primera campanada se encienden las luces del ómnibus negro y todo queda en silencio, a la segunda se apagan las luces más lejanas a éste, a la tercera, cuarta y quinta campanada aseguramos los bolsos y nos ponemos todos en fila para subir.

- Vamos Loba, let’s go.-

- Oka….-

A la octava campanada ya estamos sentados y guardadas todas las cosas. Suben los últimos pasajeros, calculo que somos alrededor de catorce personas. Suena la décima, la onceava y finalmente la ultima campanada. En ese momento me doy cuenta de un sobre en el bolsillo del asiento delantero. Lo abrimos con Loba y leemos las tarjetas:



Loba



Country

Jazz

Swing

Hardcore

Electro

Blues

Punk

Godspell

Medieval

Emo

Infantil

Goth



Nos miramos, a ninguno de nosotros nos parece azar: quien las escribió sabía que estaría con Loba pero la lista de géneros nos desconcertaba.

- ¿Debemos resolverlo antes de llegar? - le pregunto girándome hacia ella - ¿O qué será?-

- No tengo idea, pero creo que debemos pensarlo ya que todos los demás también recibieron un sobre, uno cada dos personas.- me comento en voz baja.

Veo los géneros, y repaso mentalmente algunas melodías .Pienso, "¿Qué significa?". Sin darme cuenta, unos asientos atrás empieza a sonar música electrónica. Uno de los chicos la escuchaba a través de los parlantes de su mp3, luego miran asombrados la carta... nadie se percata que pareciera resonar en algo...

- Loba... check...- le digo asombrado a mi amiga cuando caigo en la cuenta del exterior.

Por la ventana veo como el paisaje cambia de un próspero bosque a uno muerto y seco. Luego la ciudad va desapareciendo para dar paso a un pequeño pueblo sin árboles que pasamos a una velocidad alucinante… imposible para el colectivo que habíamos tomado. Cuando los demás notan todo esto, comienzan a escuchar apresurados las canciones que representan los géneros de sus tarjetas. Nadie se fija en lo demás. No entiendo bien cuándo, pero antes de darme cuenta, el colectivo también estaba cambiando: el vidrio de las ventanas son reemplazadas por rejas, el piso bien cuidado se vuelve poco a poco en una reja horizontal por donde veo la tierra bajo mis pies, la velocidad se incrementa significativamente y el chofer comienza a adquirir semejanza a una persona...

En el fondo del autobús se escucha un leve sonido al que nadie presta atención. Pareciera surgir desde el muñeco de pruebas de choques en el último asiento pero nadie se inquieta. Deben creer que la empresa de buses lo transporta como encomienda.

-¿Qué demonios, alguien sabe por qué sucede todo esto?- pregunto en voz alta preocupado.

Sin embargo nadie me responde, cada uno habla muy ensimismado con su compañero.

-Loba... ¿qué hacemos...?- le pregunto preocupado.

El colectivo frena abruptamente y el muñeco es despedido golpeando la reja tan fuertemente que la arranca de su sitio, "Ahora tenemos una salida de emergencia" pienso irónico.

Un hombre de pelo extraño se para y camina hacia la salida, al pasar junto al muñeco éste lo toma del pie mirándolo con un brillo de placer en sus ojos. Todos nos levantamos y caminamos hasta la salida. Cuando me aproximo al muñeco noto que una parte de la cabeza se rompió y se ve un ojo... sobre los barrotes aún gotea sangre fresca...

- ¡¡Ah!! Es una persona... - grita alguien. Escucho su respiración agitada de terror.
De repente, veo un hombre saliendo del colectivo. Reconozco de inmediato ese traje y sus modales de caballero romántico "¡El sujeto que me invito al evento!" y entonces me doy cuenta de que nunca le pregunté su nombre.

-Buenas tardes damiselas y caballeros. ¿Han disfrutado del viaje?- preguntaba mientras se inclinaba en una reverencia con el sombrero de galera en la mano y saliendo del colectivo. Le responden muchas cosas a la vez: preguntas, exclamaciones, maldiciones. Yo no hablo, solo escucho, medito en todas las preguntas que aún debo hacerle. Pero él sigue caminando nos rodea dirigiéndose hacia una colina, obviamente no responderá a nadie:

-Comprendo su estado y creo que lo mejor será una noche reparadora en el hotel que se encuentra del otro lado de la colina. Confío en que mañana a la mañana sus preguntas se habrán disipado... - y sonriendo se colocó el sombrero. Entonces escuchamos un ruido metálico detrás de nosotros pero cuando volteamos no vimos nada anormal, sólo que el muñeco había desaparecido. Eso me inquietó de cierta forma… Nuevamente dirigimos nuestras miradas hacia el anfitrión, pero también se había esfumado.

De nuevo solos, el cielo esté de un color azul intenso como si las nubes fueran de cristal...



Los demás comienzan a moverse, caminan por el camino escarpado colina arriba. Comienzo a seguirlos inconscientemente con Loba a mi lado, ninguno de los dos tiene palabras para explicar lo que sucede. Vamos al final del grupo, y me doy cuenta algo alarmado que el grupo se redujo desde que bajamos del autobús “Qué extraño...”. Decido prestarles más atención por las dudas que volvamos a perder a alguno: una chica rubia junto a un robusto hombre, más adelante hay un chico con un estilo gótico, le sigue otro vestido con ropa militar y una gran mochila, adelante hay otra chica a quien he visto antes pero no deseo recordar ahora, adelante de ella camina una chica muy joven y los demás están fuera de mi vista.

Sigo caminando, estirando el cuello para calcular al menos cuántos somos pero me caigo en un pozo de barro.

- ¡La puta que lo parió! - grito para descargarme. Al lado mío Loba empieza a reírse a carcajadas. Su risa es contagiosa, tengo ganas de reírme pero disimulo siguiendo caminando.

- Prestá más atención al camino y vas a ver que no vuelve a ocurrir- me aconseja con voz simpática. Sabe como disminuir mi enojo. Seguimos caminando por media hora más “Que larga es esta subida” pienso, “tendría que reacomodar la mochila para variar el peso” me paro y cuando apoyo la mochila en el suelo, “¡Mierda! ¿Otro charco de barro acá?”. Levanto la mochila, la sacudo “Da igual...”, decido no darle importancia pero, me parece que los árboles ya los había visto y el charco era muy similar al primero en donde me caí. Hace mucho que caminamos, el entorno no ha cambiado en absoluto y muchos se ven algo desorientados: empiezo a atar cabos, “¿Cómo es posible que tardemos tanto en subir una pendiente? Algo no anda bien…”. De repente me doy cuenta que Loba no esta más a mi lado, solo están la chica pequeña, el gótico, y el de vestimenta militar...
- ¿Qué... demonios? Me parece que éramos más... - digo alarmado al resto.

Se frena el de ropa militar...
- Sí, es verdad. Acabo de notar que solo quedamos... uno dos, cuatro... pero no vi que se quedara atrás algún otro…
- Mi compañera desapareció de repente de mi lado. Además ¿notaron que estamos en el mismo lugar donde empezamos?... Y no hay sol, ni luna, ni estrellas... - le respondo rápidamente. Cada vez me gusta menos el rumbo del evento…
-Tienes razón... ¿y ahora qué? -
La chica pequeña comienza a llorar, el gótico y el de ropa militar la miran de reojo, luego dejan de prestarle atención...
- ¿Alguna mejor idea?... - pregunta irónicamente el gótico mirando a la niña y luego a nosotros... -Mi nombre es Elder Vampire. La llorona ésta no sé como se llama, el sujeto alocado por la guerra es Kyushu y tu Black Lion. No hace falta más presentaciones, en fin ¿qué hacemos? -
- Bien... un gusto... y bueno, déjenme ver... - me sorprende lo informado que es ese Elder, pero tiene razón, tenemos que resolver esto. Saco mi péndulo y lo cuelgo frente a mi, le pido que me señale el camino al hotel y me señala hacia la arboleda.
- Según yo es por ahí- Voy abriendo los arbustos y veo otro camino igual al primero.
- ¿Otro camino? Ya veo: es una prueba... - señala Kyushu con evidenciado interés.
- Si, tienes razón... - respondo algo alarmado y calmado - Está bien, subamos, síganme y tragan a la chica ¿Da lastima no creen? - quiero pensar en otra cosa…

- Si ¿por qué no? Oye tú, niña, levantate: nos vamos... - la niña sigue agachada y llorando. XXX la mira con cara de arto, saca un arma y se la apoya en la cabeza:

- Move now!- grita cortante

- Hey calma... - le digo algo molesto. La chica se levanta y camina secándose las lágrimas.

- Ves, funcionó - puntualiza contento Kyushu.

Dudo en la respuesta - Emm... ok… no acotaré nada....-

Caminamos toda le pendiente y por fin vemos el hotel. Sin embargo , algo más nos espera en el camino... Un golpe seco tras de nosotros marca el inicio de una música electrónica en el bosque, pareciera la música de fondo de una película. Volteo lentamente y veo un muñeco para pruebas de choque, el mismo del colectivo, pero esta vez puede moverse. Se levanta desde el suelo y veo que articula movimientos con su boca, parece poder hablar pero no escucho nada. Luego un silencio. El muñeco levanta su cara inanimada y nos observa por un momento, como decidiéndose… De pronto, arremete contra Elder violentamente, lo voltea y comienza a ahorcarlo. Elder intenta sacárselo de encima pero sin éxito. Sin pensarlo Kyushu le dispara 3 veces. El muñeco cambia de parecer y suelta a Elder para arremeter contra él. Sin pensarlo, saco mi espada de mi bolso y freno su ataque, Kyushu apoya el arma en mi hombro apuntando a la frente del muñeco y dispara...Una voluta de vapor comienza a surgir y el muñeco cae al piso, parece haber muerto...
- Buen trabajo Lion-kun...- me alienta sonriendo Kyushu, verdaderamente es un fanático de la guerra.

- Gracias e igualmente...- respondo agradecido. Miro al muñeco y me doy cuenta que la chica había desaparecido durante el ataque - ¡La chica no está...!-

- Bueno, cierto, pero… en fin ¿continuamos?- dice Elder sin darle mucha importancia.

- La verdad que sí. No me quedan muchas balas para un nuevo ataque, nos conviene llegar al hotel, para estar seguros. En cuanto a ella, si llega bien: genial, sino: lástima por dejarnos- dijo Kyushu como poniendo punto final a la conversación.

- Sí, creo que es lo mejor. Si nos encontramos más cosas como éstas nos conviene largarnos- digo. Después de todo es lógico. Noto que la música poco a poco va apagándose.

Seguimos caminando y llegamos a la puerta del hotel. Se ve algo rústico y abandonado, pero confortable. Entramos con las armas en las manos, por las dudas que apareciera otro enemigo. El hall está todo tapizado de terciopelo azul con detalles plateados. Los muebles están gastados, parecen muy viejos y tienen un estilo barroco, pero sus colores no estás nada deteriorados. Hay un hombre sentado en la recepción leyendo una revista y fumando un cigarillo, frente a él hay varias pilas de papeles, todos firmados con diferentes tipos de firmas “Seguramente de los huéspedes anteriores”. Levanta la vista y nos observa por un momento, con desgano.

- Buenas noches. Inscríbansen en el libro de huéspedes para que les entregue las llaves de sus respectivas habitaciones. - termino de decir esto y vuelve su mirada a la revista. No termino de fiarme del sujeto, así que firmo primero para alejarme cuanto antes de su presencia. Luego él me tendió la llave número 32 sin apartar la vista de la revista. La tomé rápidamente y me aleje. Cuando llegue a la escalera me volteé para esperar a los otros. Ya habían firmado y se acercaban a la escalera viendo sus números: les correspondía las habitaciones 34 y 38.

- Vamos todos al tercer piso, entonces - dijo con una leve sonrisa Elder y emprendimos la subida.

- ¡Esperen! - dijo de pronto el recepcionista - Hay un ascensor debajo de las escaleras.- Todos bajamos rápidamente, obviamente no caminaríamos si era posible. Se abrió al instante que oprimimos el botón y entramos gustosos. El ascensor era de madera pulida y la palanca para indicar los pisos era plateada y corrediza, como los primeros ascensores. Cuando llegamos al tercer piso, nos despedimos tranquilamente y nos dirigimos a nuestras habitaciones. De pronto me sentía muy cansado, y no pensaba en otra cosa más que dormir.

Me detengo frente a la puerta 32, giro la llave y entro por fin a mi habitación. Allí estaba Loba revolviendo su bolso, me tranquiliza verla a salvo. Ella levanta la vista sorprendida y me dice:

- Llegaste... tarde, pero llegaste - y comienza a reírse.

- Calla... en fin, no fue fácil... - le comento y cuando estaba por comenzar a contarle lo ocurrido, me doy cuenta de un pequeño detalle con respecto a la habitación:

- ... Noto que hay una sola cama… de 2 plazas... con forma de corazón... - le comento haciéndome el desinteresado.

- ¿Lo notaste? Alguien dormirá en el piso...- me responde Loba volviendo a su bolso
- Demonios... Ok, lamento que debas dormir en el piso pero…-

- ¿¡Qué!? ¡Yo no dormiré en el piso! - me dice furiosa alzando la vista.
- Ni yo, estoy cansado... - respondo con voz cansina. Loba guarda un peligroso silencio y me mira fijamente, parece verdaderamente un lobo por atacar.
- Está bien, dormiré en el maldito piso...- le suelto enojado. No es que me asustara, sólo que no quiero continuar la pelea. - Pero mañana duermo yo ahí- le aclaro.
- Gracias corashon... - me responde ella con una sonrisa.
- Shut up- le digo resignado.
Abro el armario y saco algunas frazadas y me armo una seudo cama en el piso. Durante mi tarea, Loba se acomoda ya lista para acostarse, disfrutando enormemente de tener todo la cama para ella sola.

- ¡Ah, cierto! Me olvidaba - le digo a Loba de pronto - En la mañana nos darán indicaciones acerca de lo que debemos hacer… Pero ahora vamos a dormir- agrego cansado, me recuesto sin terminar mi cama, eso era suficiente para dormir cómodo. Loba se levanta y de armario saca una sábana, luego la coloca a modo de cortina al rededor de la cama.
- Que exagerada - le digo sarcástico.
- No quiero que me veas.- me contesta algo avergonzada Loba.
- Quien dice que quiero verte. Vamos, te conozco hace mucho... pero en fin, hasta mañana - me despido y cierro los ojos. Y mientras me voy durmiendo termino de pensar qué es lo que pasara...

LastBreath Capitulo 02: Llovera

Lovera -02-
Invitado
El sol se asomaba entre las cordilleras, el frio se hacía más intenso mientras era consumido por los rayos tibios del sol...
El ambiente era cada vez más tenso, el espantoso asesinato de hacía unos días, tenia al pueblo conmocionado, prácticamente paranoico, como si supieran cosas que no deberían….
Bajo las escaleras de la sala, y pongo un poco de agua a calentar en la cocina, me apetece una taza de café… café… es increíble como después de tantos años, sentir el aroma me recuerda a mi hermano.
Me quedé mirando al vacio mientras esperaba, e inconsientemente lleve mis manos a mi abdomen… Sin poder evitarlo… recordé…

-Flash back- (RECUERDO)

-Pero Vanessa… mi amor.. ¿no estas feliz? Es nuestro primer hijo…- decía un hombre secando las lagrimas de los ojos de Vanessa-
-Si, lo estoy… pero tengo un mal presentimiento… una tristeza dentro…- dijo la joven acomodando su largo cabello.
Mas nada pudo evitar lo inevitable… Vanessa perdió a su hijo 3 semanas después, se había despertado a media noche, la sangre empapaba las sabanas y sus piernas, la desesperación la absorbió, intentaba gritar pero la voz no salía, no podía moverse, como si sogas invisibles la mantuvieran presa… De repente y causándole un dolor indescriptible, una mano ensangrentada salió de su vientre destrozándole por dentro, se desmallo del dolor, y despertó gritando en su cama… había sido la pesadilla mas real y dolorosa…
Un par de semanas después, su novio terminaba de hacer las maletas
-No entiendo… ¡¿Cómo pudiste hacerlo?!- le gritaba furioso, ella parecía ahogarse en su propio llanto
-No lo hice… no lo hice… no me dejes… no ahora- Vanessa suplicaba.
-Estás loca… deberías internarte…- se despidió con esas frías palabras para alejarse azotando la puerta, Vanessa cayo rendida sobre sus rodillas dejando que las lagrimas la consumieran… había perdido el bebé… y él la culpaba
-no… lo .. hice… - susurro perdida….

-end of Flash back- (Fin del recuerdo)

Las lágrimas cubren mi rostro, acaricio mi vientre preguntando Dios ¿Por qué?... La pava empieza a chillar, me asusto, eso me trae a la realidad, y en un suspiro termino de preparar mi café…
Luego de tomarlo y cambiarme, busco mi abrigo y me preparo para hacer las compras, hoy e sun día frio pero hermoso… dejando de lado la tención del aire…
Salgo de mi casa, y mientras cierro la puerta y noto como un anciano me mira con rencor… me detengo y le observo mejor, el hombre me señala amenazante con el dedo y antes de que pueda comprender grita, grita con todas sus fuerzas
-¡ARDERAS EN EL INFIERNO! ¡Tu y todos los miserables humanos arderán!- me sigue gritando, siento una presión en mi pecho, la tristeza me invade, pero decido no darle importancia, unos policías lo atrapan y comienzan a golpearle, contengo el nudo en mi garganta y me voy a paso apurado…

Un poco de muérdago, otro de carne, y odio las verduras… pero tengo que comer sano de vez en cuando… sobre todo después de lo que paso… termino de enumerar la mercancía en mis bolsas, fue una compra aburrida pero productiva, entonces decido ir a la florería “Narcisos”.

Llego, el aroma de ese lugar siempre fue mi preferido, es un mundo diferente dentro de este horrible pueblo, una chica de cabellos castaños y ondulados me saluda, sus ojos verdes me miran con ternura. Me abraza.
-Hola Vany… ¿Cómo te encuentras hoy? – me pregunta mi mejor amiga
-Mejor Gisel… mejor…- le digo intentando convencerme a mi misma- vengo por la de siempre- agregué
-Ya veo… toma todas las que quieras, ya sabes que para ti son gratis- me sonríe dándome ánimos- ¿puedo ir a cenar mas tarde a tu casa?-,e pregunta sabiendo la respuesta.- es que sabes que cocino muy mal.- se termina de excusar, yo me rio.
-Me encantaría… sabes que eres siempre bienvenida en mi casa- le respondo- preparare algo delicioso para ti- y nuevamente no puedo evitar reír al ver como sus ojitos se iluminan.
-Nos vemos mas tarde entonces- me despide mientras me voy con las flores. Pero me vuelvo sobre mis talones.
-Lleva Ninhe ¿si?- le aclaro
-Sabes que nunca salgo sin ella- me sonríe. Me alejo con una calidez dentro, me hace tan bien estar con Gisel.

Llego a mi casa cansada, dejo las bolsas sobre la mesa y subo apurada a mi habitación… dejo las flores en la mesa de luz… ahí eta ese marco de plata, con ángeles tallados que dice: “en memoria de Bertran Sinner”

-hijo…- es todo lo que puedo decir…

Antes de que el llanto vuelva a apoderarse de mi, bajo las escaleras con una de las flores, y veo en el centro de la mesa un sobre rojo, extrañada supongo que mi novio… mi.. mi ex novio me lo dejo, lo abro con cuidado pero nervios… dice que visite el cementerio … las parcelas 65, 66 y 03 … mi ceño se frunce ¿qué clase de mala broma es esta?, estoy a punto de olvidarlo.. pero la curiosidad me domina, supongo que eso lo heredé de mi hermano… así que me vuelvo a poner mi abrigo, al abrir la puerta me doy cuenta de que empezó a llover, así que me vuelvo tomo mi paraguas y salgo a dar un paseo… al cementerio…
Camino la octava de cuadras y llego al triste y enrejado solar… me rio con ironía, un día de lluvia es bastante morboso para dar un paseo en ese lugar, camino hasta las parcelas 65 y 66 … es la sección de policías caídos en combate, los nombres me resultan familiares, pero no logro saber quienes son…
Continuo hasta la parcela 03, esta me impacta, el retrato que descansa sobre la tumba es igual al del hombre que me había gritado hacia unas horas, pero no, no puede ser, su muerte de defunción era el “13 de marzo de 1973” … además ese pobre y demente hombre fue golpeado por los policías… los fantasmas no existen… los fantasmas no existen… me repito mentalmente tranquilizándome. Leo su nombre: Adam Nova… quizás aquí el anciano tan parecido era su hijo, pero no puedo evitar seguir pensando en ello, así que decido disipar mis dudas y camino hasta la estación de policías.

Entro, cierro mi paraguas y me acerco sumisa al policía de turno.
-Hola Vanessa, ¿Cómo estas hoy?- me saluda el oficial, a lo qe respondo con una sonrisa.
-Hertor… quisiera saber como se encuentra el hombre que arrestaron hoy…- le digo amigable, el afina la mirada confundido- el anciano… que arrestaron en la calle Main…- Hector se toma el mentón pensando, y al no encontrar anda en sus recuerdos decide confirmar con el papeleo. Esta un rato revisando archivos.
-Lo siento Vanessa, hace un par de semanas que no se han hecho arrestos…- Me comenta confundido pero divertido. Trago en seco. Le agradezco por la información y me retiro.

Corro hasta mi casa, la lluvia era cada vez más fuerte, solo cuando estoy a pocos metros logro ver a Gisel y Ninhe mojandose en la puerta, me apresuro y les hago entrar.

Una vez dentro Gisel se acomoda en la cocina con la preciosa Ninhe en brazos, yo empiezo a cortar unos vegetales mientras platicamos de banalidades.
Le comento que fui al cementerio, y la extraña situación que había pasado antes de ir a su negocio, ella me escucha atenta y comprende que estoy viviendo muchas cosas difíciles. Siento mis manos calientes, me volteo, veo mis manos llenas de sangre, cubiertas por las sangre de un brazo que estoy cortando en lugar de los vegetales, me alejo espantada y miro a Gisel sin poder reproducir palabra, ella se levanta asustaba y se acerca a mí, mis ojos vuelven a mis manos, y me doy cuenta que hay esta todo en su lugar, solo me corte un poco el dedo meñique, finalmente respiro.
-¡Que dolor!- exclama mi amiga preocupada con gestos sufridos- buscare el botiquín- se aleja buscando algo con lo que curarme, vuelve con unas vendas y me envuelve el dedo con suma delicadeza, me enternezco al sentir su calidez. La herida no es profunda, deja de sangrar de inmediato… Gisel termina de cocinar mientras juego con Ninhe, el arrollado de carne le queda delicioso, comemos mientras seguimos hablando tonterías, mientras comemos veo una sombra en el pasillo, pero no le hago caso, ya comprobé que hoy no estoy totalmente en mis cabales… pero luego noto que Nineh también mira atenta hacia el lugar de la sombra, entonces le pido a Gisel que me acompañe, la sombra provenía del patio así que caminamos lentamente, una vez ahí noto una sombra en el robledal que decora mi casa… camino dejando a Gisel atrás, hay un hueco… me asomo… siento un extraño olor a hierro fijo las vista, dentro… hay un cadáver, el cadáver de un bebé … un bebé estrangulado. Grito. Me desmallo…
Despierto, estoy en mi cuarto, en mi cama, a mi derecha Gisel que suspira aliviada, el Dr. David se acerca a mi-
-El.. el bebé… - alcanzo a decir, Gisel y el doctor se miran.
-¿Cuál bebé? Era una ardilla muerta…- me aclara
-… ya veo- empiezo a llorar- lo siento... no se… no sé qué me pasa…- trato de contener las lagrimas pero no puedo
-Es el estrés Vanessa- me explica el doctor- necitas reposo… mucho descanso, por favor no hagas fuerzas.- asiento con la cabeza a las indicaciones de David.
-Me quedare contigo esta noche – me dice la castaña toando mi mano y dejando que Ninhe suba a la cama. Acaricio su cabecita.
-Gracias- alcanzo a decir en un susurro… Sin darnos cuenta nos quedamos dormidas…
Yo abrazando a Ninhe y Gisel de rodillas apoyando su cabeza en mi cama. Unos ruidos me despiertan… ya es de día… me desperezo y muevo a mi amiga que con sus gestos me muestro lo adolorida que esta, trata de desperezarse pero solo le causa más dolor, me rio al verla a hacer muecas, ella me sonríe. Entonces vuelvo a sentir el ruido que me había despertado, era el timbro de mi casa. Miro el reloj… es muy temprano aun… me arreglo un poco, y me molesto ante la persona que tan insistentemente sigue tocando a mi puerta, bajo las escaleras y finalmente abro la puerta, la luz del sol me encandila…
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LastBreath Capitulo 01: Testimonios

testimonios -01-

Me acomodo en el plástico sillón, y dejó el periódico mientras enciendo el cuarto cigarrillo del día… ¿Si esto no fuese un incidente aislado? ¿Si por mantener buena fama el pueblo ha ocultado cosas? ¿O será que hago demasiadas suposiciones?... me rio de mi delirio, mientras me levanto y salgo de la cafetería. Una voz a mis espaldas me detiene.

-¡Señor! ¡No ha pagado!- noto que es el camarero…

-Disculpe, en verdad no lo noté- saco mi billetera y le entrego al hombre el dinero del café, que en mi distracción, había quedado intacto en la mesa; mientras lo miro tomando conciencia del desperdicio.

-Es una tragedia en verdad… pero lo merecían…- dice el carismático mesero.

De inmediato se adueña de mi atención, levantando la mirada y ocultando mi curiosidad y asombro, me atrevo a cuestionarle.

-¿Cómo dice? ¿Usted se refiere a la gente de Lastbreath?

-Por supuesto- exclamo el hombre- ellos decidieron vivir en la antigua tierra santa, y dios siempre hace justicia…- Parece muy resentido en sus palabras

-Disculpe buen hombre… ¿Podría ser más claro?- traté de preguntar sin reírme.

-Verá, cuando yo era niño, mi tía vivía ahí- me contaba serio y ensimismado- fui un verano de vacaciones y…- se acercó un poco a mí y me habló casi en un susurro- cosas extrañas pasaban… - Seguí escuchando, quizás sus palabras tenían más significado de lo que parecían…- Verá, yo fui con mi labrador ese verano… y una noche… desapareció ¡En esa tierra maldita!- … suspiré resignado… no era más que el recuerdo de un niño frustrado…

El dueño del lugar, con su pelo blanquecino y un lujoso bastón, se unió a nosotros en la conversación. Se presentó formal y me enteré; por el gesto de desconcierto del joven cantinero noté que él también se enteraba en ese momento; veía al anciano validar las trágicas muertes con suma normalidad, en parte de la eterna conversación me entero que él es un descendiente de la tribu que habitaba ese lugar… habla de templos, habla de espíritus, me harto de escuchar fabulas y me despido cortés. Sin darle mayor importancia de la que merecía me alejo. Estoy a unas horas de Lastbreath, el camino ha sido largo... y cuando más me acerco más problemas mentales parece tener la gente. Suspiro.

El último trayecto lo hago en tren, observo de reojo… y frustrado… mi computadora portátil, que sin querer encender, no me ayuda mucho en mi investigación… En el camino observo la espesa arboleda que va a ser destruida para edificar y ampliar Lastbreath... recuerdo las palabras del viejo: “el hombre va por mal camino y será enderezado o presera”… vuelvo mi vista al verde tan brillante que lucha para sobrevivir. Ahora creo entender las palabras del hombre, destruir una maravilla natural como esa es sin duda un crimen… ¿Alguien está intentando hacer justicia sin que le corresponda?

El piso se movió bajo mis pies, el tren temblaba y parecía estar a punto de descarrilarse… de las cabinas principales veo a los conductores correr -¡SE QUEMA!- gritan exasperados, aunque somos pocos los viajantes, estamos alterados y un tanto frenéticos, el conductor logra aminorar la marcha todos bajamos simulando calma, mas la prisa de nuestros pies por pisar tierra firme, y que no esté en llamas, nos delata, por suerte no hubo heridos… pero mataría por un buen café que me relaje. Desde abajo vemos las primeras cabinas del tren arder, los flashes destellas y mientras otros se encargan de tranquilizar a las ruidosas mujeres, decidimos caminar hasta algún pueblo cercano, nos adentramos en la espesura del bosque… me pierdo en la belleza del lugar con la luz colándose entre las hojas… y no soy precisamente un amante de la naturaleza… pero ese lugar tenía algo especial.

Cuando vuelvo a la realidad me encuentro en ese bosque: Solo. Me alejé del resto del grupo, ya no escuchaba las chillonas quejas de las mujeres, y de algunos intentos de hombre. La verdad, no era algo que me preocupase, me gustaba trabajar solo, aunque el objetivo fuera tan simple como encontrar algún pueblo donde reponer mis energías.

Ya estoy exhausto, llevo más de dos horas caminando, y solo veo verde, sigo caminando, hasta finalmente diviso un pequeño y poco llamativo pueblo, ese renueva mis ánimos y aceñero el paso, llego al pueblo y entro en la primer cantina que encuentro.
-Hola señorita, sírvame un café.- digo sin ocultar mi necesidad por el oscuro y adictivo liquido. – La dama osca pero coqueta, y debo decir que su uniforme de mesera le quedaba a la perfección, me niega con la cabeza. – ¿Disculpe? – Es lo único que atino a decir ante sus gestos.- Deme un café- le exijo, ella vuelve a negarse y se aleja dándome la espalda. Golpeo la barra enardecido llamando la atención de los demás pobladores, que sí, disfrutaban de su café.

Me paro furioso, mi dosis diaria de cafeína no está siendo consumida y mi carácter no es precisamente el más pacífico. Aún así trato de respirar profundo, años de experiencia me han demostrado que la fuerza bruta no es la mejor solución…

-¿Alguien me puede dar un maldito café? Y decirme ¿cómo mil demonios llego al pueblucho de lastbreath?- si… lo sé, la fuerza bruta no es la mejor solución, pero siempre me dio excelentes resultados…

Nadie me respondió, mi ignoraron y siguieron bebiendo y comiendo sin percatarse de que yo existía.

-Malditos dementes- murmuré. Mientras salía azotando la puerta y me subí al primer auto que encontré. No me importo de quien era o las consecuencias, a mi modo de verlo se lo tenían merecido, y yo necesitaba alejarme antes de cometer alguna locura. Arranqué el auto, y los hombres de la cantina salieron y solo me observaron, no me detuvieron ni me dijeron nada, solo me miraba ¡malditos dementes! Arranqué a toda velocidad alejándome de ese lugar de locos.

Después de unos minutos de viaje logre calmarme… un poco, y pensar en mis objetivos, no esperaba gran cosa, pero si tenía curiosidad por los acontecimientos ocurridos en Lastbreath…

Tome la inter estatal en mi auto, al conducir pensaba en lo sucedido, en todas aquellas fantasías de justicia que habían colmado mi pasado y en el hombre que me había convertido ¡que orgulloso estoy! De haberme dado cuenta, que la justicia es lo más injusto que existe… Mientras me distraía sentí un fuerte golpe, que me hizo sentir contra el volante, el error de no haberme puesto el cinturón de seguridad; eché un vistazo por arriba del capot, parecía que había atropellado a algún ¿perro?... Baje del auto para ver de qué se trataba, sin embargo, en la calle no se veía nada… al bajar no vi ni perro, ni mofeta, era extraño el auto no parecía haberse dañado… elevo mi mirada y me encuentro con un cartel que dice “Lastbreath a 100 km”… pienso: “que buen presagio…”. Suspiro.

Me subo al auto y continuo… al alejarse el auto, logro divisar por el retrovisor un torso en el camino, que parecía haber yacido bajo el auto. Reboleo los ojos sin dar mi pésame al canino, y sigo mi camino…

Me acercaba al pueblo, pensé en mi hermana, como rara vez lo hacía, siempre la odie y adoré al mismo tiempo, quizás por ser tan diferente a mi… o quizás por ser tan parecidos… adictos al café bajo tensión y alcoholizados en momentos de felicidad. Reí. Saqué el último cigarrillo y lo consumí desquitando mis nervios, sonreí para darme algo de confianza…

Llego a mi destino sin darme cuenta, es como todo típico pueblo, niños jugando tranquilos, las puertas de las casa abiertas y todo el mundo me saluda sin siquiera conocerme… al poner el primer pié en ese lugar sentí como mis costumbres de la gran ciudad gritaban por auxilio. Me detuve por una taza de café en una parada de camiones, rogando al Dios, en el cual no creía, que no fuera otro pueblo de locos. Me dirijo a la barra, una hermosa niña me atiende, le pido un café negro mientras intento conversar.

-¿Qué edad tienes niña? – ella no responde, gruño sutil mientras me acomodo en el asiento, le miro de reojo y noto hilos cobrizos que surcaban sus labios cosiéndolos, trago en seco y pestañeo, vuelvo a mirarla asombra.

-¿Está bien señor? – me dice la pequeña con la voz más dulce que he escuchado, pestañeo nuevamente, notando que, no había ni hilos, ni heridas en los labios de la niña. Rió como un frenético. La niña me sirvió el café y en seguida vino su padre a atenderme.
-Buenas tardes- me saludo cordial. Yo suspiré aliviado. Le saludo aliviado y comenzamos a hablar, me comenta lo que ya se, “cosas extrañas ocurren en Lastbreath”, trato de sacarle más información, pero no logro mucho, entonces decido contar un poco sobre mí… El hombre me escuchó atento.

-Y el tren empezó a quemarse, por suerte no hubo heridos, pero estuve caminando demasiado hasta llegar a un pueblucho de dementes…- le comento carismático.

-¿Se quemó el tren?- me pregunta extrañado- Es increíble que eso haya ocurrido otra vez…- Arqueo las cejas curioso.

-¿Otra vez?- le pregunto empinándome el café y haciéndole señas de que me sirviera más.

-Sí, hace unos 10 años hubo un accidente así, una de las calderas explotó y el tren se prendió en llamas, pero esa vez nadie sobrevivió, los que habían logrado salir del tren terminaron perdidos en el bosque, nunca encontraron sus cuerpos… una tragedia…- me comentó yo me quedé pensativo.- ¿De que pueblo me dijo que vino en auto?

-No lo sé, la verdad es que no estuve ni cinco minutos en ese lugar, solo alquilé este auto y me vine- mentí.

-Qué extraño… no hay pueblos a menos de 2000km de lastbreath…- me comentó dudando de mi palabra.

-Bueno el auto no lo saqué del tren así que no tiene más opción que creerme. Le dije, él rió divertido y complacido.

Habiendo engullido mi preciado café, me despido del cantinero y me dirijo al lugar donde me hospedaría, la simpática dueña de la posada, de rulos y nariz prominente, me guió hasta una de las habitaciones muy emocionada… supuse que no recibían visitas muy seguido. Pequeña pero acogedora... dejé las maletas tiradas y mi dejé caer en la, un tanto mohosa, cama. Saqué mi celular, una llamada perdida de mi hermana… como siempre: la ignoré. Retiré el arma que tenía escondida detrás del saco, tonteo unos segundos con ella antes de dejarla en el primer cajón de la cómoda, desde hace un tiempo no tengo licencia para portarla, pero eso no evita que sea mi fiel compañera. La justicia es justicia de todos modos…

Mi mente falsea con lo sucedido hace unos años, cuando en un caso, mi último caso, unos fanáticos religiosos se encargaron de otorgarme el peor día de mi vida, en un impulso y con la ira dominándome, arrebaté la vida del asesino que guiaba aquél crimen, que producía suicidios en masa… no se me condenó por los hechos, y nunca se supo la verdad detrás de esa historia, pero me dejaron sin placa y con mucho tiempo libre…

Luego de perderme unos minutos en las manchas del techo, que parecían ser arte de las termitas, me levanto, pensar en mi pasado me pone en una posición muy extraña, e incómoda, quiero aire, quiero caminar, quiero un cigarrillo…

Bajo y observo a una dama hablar con el posadero es solo un segundo pero, me pareció una eternidad, ¿qué hacía una mujer con tal potencial de belleza en un pueblucho como este? vi como se alejaba y me acerqué al posadero.

-Voy a dar unas vueltas, si no hay problema- le digo al hombre sacando mis cigarrillos…

-No señor, pero no es prudente salir por las noches… - de fondo se escucha la voz de una mujer llamándolo, el se estira el cuello de la garganta tragando en seco, y resignado va con su esposa despidiéndose de mí con la mirada.
Dudo por un momento el salir, aunque no considero que un pueblo tan tranquilo sea peligroso…
Salgo, me abrocho mejor el saco al sentir el frío del la noche, camino una cuadra… no veo a nadie, las calles están desiertas. Falta una hora para la medianoche, en un suspiro meto las manos en mis bolsillos y de repente siento una respiración tras de mí, me volteo rápidamente y alcanzo a divisar a un hombre corriendo…
-veo que también está haciendo ejercicios “detective”- me dice el sujeto un tanto burlón mientras se aleja.
Intento seguirlo, pero le pierdo el rastro… ¿quién es? ¿Por qué me llamó detective? – dudo frustrado mientras saco un cigarrillo intentando olvidarlo… me doy cuenta de que llegué a una plaza, así que decido disfrutar de la nicotina en uno de los bancos.
No puedo evitar pensar en ese sujeto, al recordar noto que no pude verle el rosto, o al menos… no logro recordarlo, siempre he sido detallista, esto es nuevo para mí… el frío me abruma, y el cigarrillo ya consumido me indican que es hora de volver a la posada.
Al alejarme, siento como una de las hamacas de la plaza empieza a columpiarse sola, me voy vuelta culpando al viento y sigo mi camino hacia la posada, realmente me alejé más de lo que creía, en toda la oscuridad y soledad del lugar, veo una tienda con las luces encendidas… es casi media noche, decido echar un vistazo.
Es una tienda de antigüedades, entro despacio y buscando al dueño, lo encuentro, el anciano está muy cómodo en su reposera, con un tapado azul oscuro y una capucha exageradamente grande, no puedo ver el rostro, pero siento que me mira.
-¿Qué hace su tienda abierta a estas horas?- pregunto con desconfianza. El hombre habla pero no logro entenderle- ¿Disculpe? – insisto
-Le dijo que está cerrado, solo esperaba por usted
El hombre se para haciendo sonar sus gastadas caderas saca de un estante una caja de ocre polvorosa y me la entrega…
-¿Qué es esto? – pregunto tomando la caja por reflejo.
-Es algo que le han dejado… - dice dejándome el peso de la caja y dándome la espalda.
Observo la fecha de envió es del 12/8/2000, supuse que era un error, después de todo apenas si empezábamos el 1999. Salí de la tienda sin darme cuenta, sin saludar, y completamente ido en mis pensamientos, me volteo, todo estaba apagado, al parecer realmente, el hombre solo esperaba por mí… lo cual me hizo sentir un terrible escalofrío… golpeo.
-¡Señor!... ¿quién lo envía?…- pregunto frustrado a la puerta, dandome cuenta que ya es tarde, para hacer esa pregunta.
Sin respuesta alguna… me agarro la cabeza frustrado con una mano y con la otra sacudo la caja un poco furioso, todo es demasiado extraño, necesito una buena noche de sueño con urgencia… levanto la vista y para el alivio de mi alma la veo la posada, entro y paso directo por las escaleras hasta mi mohosa habitación, me siento en la cama y miro la caja nerviosos y ansioso por saber lo que hay dentro.
La abro y lo primero que encuentro es una nota que dice: “Espero que logres tu cometido, esto es todo lo que puedo darte”, corro los papeles que embuelven al objeto que hay dentro, y me encuentro con un sable… ¿un sable? Me quedé tildado unos segundos y luego lo saque para observarlo mejor.
Parece ser, de la época de guerra por las Malvinas, de algún coronel de alto rango, es negra y la empuñadura de marfil, esta arruinada y desafilada… siento una punzada en mi pecho al recordad superficialmente a mi padre… pero ignoro todo al respecto, perdiendo la emoción al ver el arma desquebrajada, la dejo al costado de mi cama y me ordeno dormir…
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LastBreath Prologo

Prologo -00-
Invitado
Genero: Terror, Suspenso…
Work by: Foxys & Jun


Amentiae Productions & A.S.O.M Dreams Present...


LastBreath...


Las casas cubiertas por un manto blanco y el frio escabulléndose por las ventanas, era una mañana muy común en Lastbreath y también en el cálido hogar de los Delmonte…

Se había levantado temprano, como era su costumbre, y con su impecable delantal y las mejillas sonrosadas por la calefacción la señora de la casa se dedicaba a comenzar las tareas domesticas. La vivienda estaba mas silenciosa que de costumbre, el marido se había despedido con un tierno beso y se había marchado con su hijo, la niña jugaba inocente con sus amigas lejos de su vista y su bebe, como un angelito, descansaba en una pequeña cuna…

Bajó las crujientes escaleras y llegó hasta la cocina, que estaba tan perfecta como su ropa y su peinado. Dispuesta a preparar el café, como era su costumbre, divagó por unos segundo dejando que la torpeza y la gravedad arrojaran el frasco de granos marrones al piso; tomó el estropajo, lo limpió con paciencia y una sonrisa; le costaba sacar las manchas, por lo que insistía en enjuagarlo en su balde repleto de agua. Finalmente terminó su labor y se dignó a desayunar…

Sin aburrirse de la rutina ,se dispuso a lavar la ropa, mas no pudo sino soltar un bufido al ver la maciza pila que estaba sobre su maniquí de costura, pero luego de unos forcejeos y tironeos pudo sacar toda la ropa sucia y la dejó remojando en jabón con gran delicadeza y dedicación.

Solo le quedaba, empezar a prepara la carne mechada para que estuviera perfectamente adobada para el almuerzo. Tomo la carne, la condimentó y apretó con alambres. Sintió que el frio se apoderaba de la casa, y sobándose los hombros con las manos, salió al patio trasero en busca de leña; ese no parecía ser su mejor día, había que cortar la leña, sin rezongar tomó un tronco y empezó a hachearlo con energía y firmeza, regresó con unos cuantos trozos con los que alimentó la hoguera, sin dar más vueltas apretó un poco los alambres de la carne y la metió al horno…

Habiendo terminado su rutina matutina se sirvió otro poco de café y se adormeció en su sofá favorito.

………
Matanza en Lastbreath

Encuentran en una casa del pueblo de Lastbreath una horrible matanza, sin sobrevivientes…

En la horrible tragedia que aconteció al día de ayer domingo 24 de Junio, tanto los policías como el pueblo esta horrorizado y desconcertado. “Eran una familia muy feliz, jamás me lo hubiera esperado” comentan entre sollozos los vecinos.

Se dice que hoy a primeras horas cuando el cartero del lugar, el cual prefirió conservar su anonimato, fue a entregar un paquete, notó algo extraño: la puerta estaba abierta, y por tener una relación cercana con los habitantes del hogar, se animó a entrar preocupado, pero quedó espantado ante el escenario que encontró…

Según su testimonio lo primero que llamó su atención fue el olor a quemado que invadía la casa, fue corriendo a la cocina donde el olor se mesclaba con la putrefacción, ahí estaba, completamente calcinado un bebe de apenas unos meses, en el horno, horriblemente atado con alambres arrumbados…, al señor Delmonte le habían quitado la piel a arañazos, como a un animal…, en la cocina también, la pequeña niña había sido arrastrada de la cabeza contra pedazos de vidrio y luego ahogada en un balde con agua… y en el jardín, el torso y la cabeza de un joven descansan ensangrentados junto al hacha que le quito la vida, sus extremidades se encontraron quemadas en la chimenea, se cree que la culpable fue la señora y madre de los chicos quien luego de tal matanza se suicidó bebiendo veneno para ratas…

Es sin duda un case aterrador y sin motivos aparentes que tiene al pueblo conmocionado y…

Cerró el diario, había leído suficiente.

-Esto, va a ser interesante.- dijo, mientras exhalaba el humo y arrojaba el cigarrillo al suelo sin preocuparse en apagarlo.
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